En Royal Enfield por la India

Reportaje de Mateo Bueno
Esta crónica corresponde a una parte ínfima (4 dias en moto) de un viaje realizado durante 4 meses “mochiliando”  por China, Tailandia, Cambodia, Laos y la India. En este último destino me reuní con Noam, un amigo norteamericano, con quien decidimos aventurar por 4 dias en una moto Royal Enfield de 350 c.c. alquilada. En mi travesía hubo otras motos alquiladas en otras localidades, pero los recorridos fueron mas cortos, sencillos.

Este fue un paseo realmente increible.

El primer dia avanzamos 100 kms saliendo de Rishikesh, bien al norte de la India,   a las 4PM e inmediatamente me di cuenta que yo no tenia NI IDEA lo que iba a ser pasear en moto por este país.  Por un lado, los paisajes.  Son enormes, inmensos, y las montañas lo van inundando a uno. Algo que nunca habia visto antes. Por otro lado, la forma de conducir es algo que tampoco habia visto antes.  La carretera principal va bordeando montaña – tipo La Linea, en Colombia – pero el abismo es enorme y el filo de piedra que se erige al otro lado tambien.  De repente el carril se desaparece y los buses paran 100 metros atras sabiendo que viene camión para dejarlo pasar por las partes donde solo cabe un carro.  Lo primero que hacen todos los carros es meter los espejos o removerlos… pues se pasa tan cerca un carro al otro (a alta velocidad) que prefieren no usar los espejos! 

Fuimos bordeando el Ganga ( río Ganges) subiendo de Rishikesh a Srinagar.  Nos quedamos en Srinagar en un motelito por 400 R (menos de $9 US), comimos rico y dormimos con el entusiasmo del viaje que habiamos iniciado juntos. 

El segundo dia nos pegamos a una moto con dos pasajeros.  Como las mil motos que vimos, estos eran Sikhs que viajan de Punjab a Hemkund a visitar 5 templos en un viaje religioso – un “pilgrimage” (no se como se dice en espanhol)…  Son miles y miles de pilgrims.  Algunos van en moto, otros en carro, y otros caminando descalzos!  los pasamos de todos los tipos.  Pero siempre hombres… muy pocas mujeres.  Los otros hindus tambien tienen otros templos para visitar y hacen su viaje .. pero en esta epoca, por esta ruta, se veia mas que todo a siks con turbantes montados en sus motos.  Muy divertidos.  Nos comenzamos a pegar a una pareja (siempre van de a dos y el copiloto carga una maleta enorme con ropa entre las dos personas..) y nos pasabamos varias veces.  Ahi los salude y ellos saludaron, les tomamos fotos, y comenzamos a pasear juntos.  Propusimos una parada y ellos pararon.  Tenian 24 anhos.  Jensy era el piloto y Shabon el copiloto. Yo ya los iba admirando mucho por hacer este viaje con tanta fe y devocion a su dios.

Le pregunte a Jensy:
– Por que les parece tan importante hacer este viaje todos los años?
– Para nosotros es una buena oportunidad para escaparnos de la casa.  a veces nos cansamos de nuestros padres… asi que nos unimos a esto.
– Por que no se ponen el turbante que muchos otros se ponen?
– Porque a las chicas no les trama mucho eso.  Es demasiado conservador ponerse eso y mantener los mismos rituales…

Ahi nos fuimos dando cuenta como esta nueva generacion de Sikhs se iban occidentalizando poco a poco tambien.  Llevaban tenis converse, pantalon pegado, igual que la juventud en Brooklyn.

Continuamos juntos y ellos nos terminaron salvando el viaje una hora despues.  De repente la moto perdio todo el poder, toda energía, y no daba el acelerador.  En 20 segundos  se fundio del todo.  NO prendia.  Justamente en una bomba de gasolina.

Vinieron mas sikhs motoqueros y nadie sabia como arreglarla…  parecia que no daba chispa, pero no era la bujía.  Alguien dijo que “‘el coil” – (alternador?)….  en fin. empujada por un kilometro, y nada. Luego Jensy se disparó hasta el siguiente pueblo, trajo un mecánico y con el mecánico y otra moto nos jalaron hasta el siguiente pueblo – Gauchar.

Nos informan que efectivamente es el tal Coil y que la parte solo se consigue en Rishikesh.  Que la van a pedir y llega por la noche.  Upa…  nos quedamos en Gauchar.

Lo que parecia un retraso en nuestro itinerario se convirtió en una grata  experiencia.  Bajamos al río, a medio kilometro del pueblo y cruzándolo por un puente colgante nos encontramos con un pueblito escondido, donde salian cantos hindus de un templo.  Nos asomamos curiosos y de repente nos encontramos en medio de una ceremonia.  Algunos hombres nos dieron la bienvenida, sacaron asientos, y poco a poco vinieron otros a saludar.  Se armó un circulo alrededor y se convirtio la visita en practica de ingles donde todos ensayaban alguna frase que alguna vez habían aprendido. “Where you from?””How you like india?” “Why you here?

Nos explicaron que en estos 9 dias del año se reunen todos los que alguna vez vivieron en este pueblito y hacen una ceremonia a una diosa.

Nos trajeron comida de la ceremonia (banano en azucar polverizada – delicioso! y masala chai, un te tambien delicioso.)  Me impresionó mucho la hospitalidad de esta gente en medio de tanta humildad.  Las casas eran construidas con barro, cada casita tenía una vaca o un ternero o un chivo en frente.  Y de todas formas encontraban una forma divina, muy especial de recibir a la visita.  Nos trajeron la comida en una hoja grande de arbol (parecido a una hoja de platano) y ya cuando oscurecía nos despedimos prometiendo que al regresar de Mana (ultimo pueblo en la frontera con el Tibet) tal vez volvíamos.  Eso si, no nos dejaron salir sin 30 fotos.  Una con el cura, otra con los ninhos, otra con los senhoras… y yo sin mi camara!  pero Noam tenia una camarita que no sabemos si funciona o no. 

Nos fuimos al dia siguiente a la 1PM al tener la moto ya lista.  Directo hasta Mana.

 

En Mana – y los pueblitos antes de Mana – la vista se va poniendo mas y mas espectacular.  Las montanhas son lo mas grande que yo haya visto.  Es Himalaya puro.  Nevados en los topes asi sea Junio 17!  A los himalayas no les importa el verano.  No les hace ni cosquillas.  Al subir en la moto nos ibamos poniendo saco, chaqueta, guante, doble pantalon… el frio se va poniendo duro! 

Mana que es de muchas formas similar al pueblito anterior.  Son pueblos montanheros, muy autosuficientes.  En el caso de Mana, se trabaja menos el campo y se dedican mas a los tejidos.  No se permiten los autos, solo hay andenes, y si quieres transporte, te puedes subir en el canasto de un chino que te carga usando un lazo colgado en su frente y canasto amarrado en las costas.  Duro el trabajo de los cargadores – especialmente cuando les toca una viejita que no esta tan viejita sino mas bien rellenita.

Al regresar de Mana decidimos volver al pueblo vecino a Gauchar y cumplir con la promesa.  Les trajimos postre para la ceremonia y los ninhos del pueblo estaban encantados que regresamos.  Nos dieron un tour por el pueblo y el mas chiquito de todos me rompio el corazon.  Se llamaba Rishi.  Tenia tal vez 5 anhos y yo lo oia cantando algo en hindu mientras los otros ninhos me daban el tour.  (Noam se habia ido con otros ninhos haciendo el tour mas adelante).  Rishi lideraba el grupo de 10 ninhos cantando el mismo verso.  Le pregunte a la ninha que mas ingles hablaba – “what is he singing?” y ella me dice: “”Todos a un lado que el rey ha llegado.”


Con toda la atencion que nos daban los adultos y los adolescentes, es normal que Rishi pensara que nosotros dos si eramos algun tipo de realeza.

Rechazamos invitacion a comer en casas del pueblo.  La comida era despues del baile y nos hubiera cogido la medianoche en el otro lado del rio.  Regresamos a Gauchar, descanzamos y nos preparamos para el ultimo dia – regreso a Rishikesh.

Ese ultimo dia es hoy.  Hoy devolvemos moto y negociaremos con Guru – el que nos la alquilo – a ver si el cubre el gasto del mecanico. 

Manhana salgo con Kuntal de nuevo para el norte pero en jeep.  Estaremos escalando a mas de 5000 metros.  Les contare luego como nos va.

un abrazote.

Mateo


2 thoughts on “En Royal Enfield por la India

  1. Muy buena crónica Mateo. Lo felicito por ese viaje tan inspirador.
    Toca que comparta el resto de las aventuras asi no sean en moto porque esto parece haber sido un abrebocas de lo que fue su experiencia por alla. Lo felicito por la beca. Abrazo, Esteban.

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  2. Teban — me toca dedicarle tiempo pa contar un poco sobre las otras — epecialmente el que acabo de hacer con mama de pato por la costa de california y yosemite. esa sera la proxima! abrazote.

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